
DONOVAN DE UBS – ¿Supera la UE a EE. UU. en inteligencia artificial?
El potencial de la flamante inteligencia artificial para generar productividad sigue siendo más un ideal que una realidad. Sin embargo, la adopción de cualquier nueva tecnología debería, a la larga, mejorar la eficiencia económica (de lo contrario, ¿para qué cambiar?).
A medida que el interés de los inversores se extiende a la aplicación de la tecnología, ¿obtendrá alguna economía una ventaja competitiva al utilizar la IA?
Estudios académicos sugieren que si la IA mejora la productividad de una persona, aumentará proporcionalmente más la de los trabajadores poco cualificados.
Sin embargo, es crucial aclarar que un trabajador poco cualificado no se define como el trabajador con menor cualificación; en Estados Unidos, se considera trabajador poco cualificado a aquel que solo posee un diploma de bachillerato.
La OCDE mide los niveles de educación de adultos, analizando la alfabetización, la aritmética y la resolución de problemas.
El sistema educativo estadounidense arroja un resultado paradójico: el 5% de la población con mejores resultados obtiene puntuaciones altas, pero el número de personas con un nivel educativo muy bajo (inferior a la definición de «baja cualificación») es elevado para los estándares del G7.
La mayoría de las principales economías europeas y el Reino Unido presentan menores niveles de analfabetismo funcional y falta de conocimientos numéricos. Además, sus trabajadores menos cualificados también obtienen puntuaciones más altas que sus homólogos estadounidenses.
Si las mejoras en la productividad derivadas de la IA se distribuyen de forma desigual y benefician de manera desproporcionada a los trabajadores con un nivel educativo medio,
Estados Unidos podría encontrarse en una situación de desventaja competitiva con respecto a otras economías importantes.